Inicio del Año Pastoral
Queridos hermanos:
El domingo 15 de marzo, inicio de la tercera semana del tiempo de Cuaresma, inauguramos nuestro “Año Pastoral 2009” como comunidad parroquial. A partir de este día los quiero invitar a dar un paso significativo de profundización del lema que nos acompaña desde el año pasado:“Con María, discípulos de Jesucristo para el nuevo Pentecostés”.
En los últimos años el Consejo pastoral Parroquial, fruto del discernimiento comunitario, ha reforzado la vida fraterna, entendiendo ésta como integración y mutuo enriquecimiento de las diversas comunidades que componen nuestra Parroquia, dando así vida a la expresión “Comunidad de Comunidades”. Con el acontecimiento de Aparecida toda nuestra Iglesia Chilena nos invita ahora a entrar en el tiempo de gracia de la Misión Continental, con la cual lo único que anhelamos es poder comunicar, por desborde de gratuidad y alegría, nuestro encuentro personal y eclesial con Jesucristo. En ese contexto quiero invitar a cada una de las Comunidades que constituyen nuestra Parroquia a movilizar todas las fuerzas en este acento pastoral, es decir que podamos trasmitir la vida pastoral que hemos recibido como un regalo gratuito por parte del Señor. Por eso este año tendremos nuevamente la oportunidad de mostrar en cada uno de nuestros barrios que tan fuerte es nuestro vínculo hacia el Señor y esto lo haremos a través de la vivencia de un nuevo Congreso Eucarístico. Este II Congreso Eucarístico lo tendremos el fin de semana de la fiesta de Corpus Christi y nos ponemos en camino hacia él de la mano de María, la mujer eucarística. Así daremos sentido y forma a la Misión Continental en nuestra Parroquia durante el presente año.
Con todo lo anterior los animo a que pongamos lo mejor de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades para enfrentar este año, de crisis económica a nivel mundial, desde la perspectiva de la fe: es decir, queremos ver las dificultades económicas como una oportunidad para crecer aún más en solidaridad, comunión y participación. Que la riqueza de haber encontrados la vida plena en el Señor no nos aleje de aquellos hermanos que más sufren, sino por el contrario sea un gran estimulo para ir hacia ellos y no sólo ver en ellos el rostro de Cristo, sino también servirlos como Cristos los sirvió.
Ponemos estos anhelos en las manos de la Santísima Virgen María, para que ella nos conduzca a vivir en plenitud el nuevo Pentecostés que la Iglesia y el mundo necesita.
Con cariño su hermano,
P. Roberto Navarro Velásquez
Párroco